Mujer, maternidad y espacios personales

Círculo de mujeres, reconectándose con el placer de recuperar su espacio personal.
Al unísono cada uno de nosotros existe (desde el Movimiento o el no movimiento), inter-existimos, es decir, existimos desde los diferentes niveles que conforman cada realidad individual. A veces, sin la consciencia del movimiento del otro o de las repercusiones de estos movimientos en la existencia personal y viceversa. Me muevo mientras alguien más se mueve, muchos otros se mueven incluyendo todas las especies del planeta… me muevo, nos movemos… somos en movmiento, construyendo cada uno desde su lugar su propia realidad.
Patricia Flores. Cuerpos en Movimiento: Historias en Danza Movimiento Terapia.
Ser mujer y no morir en el intento. Conjugar la diversidad de facetas que incluye la palabra Mujer es un tema profundo.
Ser mujer: amando, honrando y respetando cada uno de los espacios que conforman nuestro ser. Hoy día el mayor tema de consulta en los círculos de mujeres en movimiento es la falta de espacio personal, la negación total de lo que una vez fuimos o creímos ser y cómo, luego de la vida en pareja o el nacimiento de los hijos, se anula por completo el tiempo personal, espacio de crecimiento, oasis de creación o simplemente holgazanería mental que permitía que los diferentes aspectos del ser mujer (conmigo y para mí misma) vivieran en constante movimiento buscando el equilibrio.
Me permito tomar esta metáfora del movimiento constante en busca del equilibrio, como las danzas derviches. Esta circularidad que más o menos se pierde al momento de tomar la decisión de compartir la vida con otro y, que en los primeros años, al convertirnos en madres, supone la pérdida de una de las capas de nuestra identidad al ser mujer. Y digo abiertamente que el encuentro con otro supone la suma de lo que cada uno es dentro de la pareja, sin perder la verdadera identidad, sabiendo que ceder ante los propios espacios personales sumará experiencias nuevas que enriquecerán la relación de pareja, yo contigo, tú conmigo, construyendo juntos y buscando compartir y volver al lugar que cada uno ES.
Llega el bebé, comienza a gestarse en el seno materno y por pura biología iniciamos un proceso del mayor vínculo que podrá vivenciarse jamás, perdernos en este viaje a contener, como vasija que somos y sostener, amparar, cuidar de otro que llega a través de nosotros, es el viaje más aterradoramente hermoso. Nos vamos construyendo madres a la medida que ayudamos a nuestro bebé a construirse como humano. Ser madre es permitir que ese otro bebé SEA, y como cachorros humanos necesitamos que este proceso transcurra en el tiempo que emocionalmente estamos listos, empezar a separarse del bebé con la ayuda de la pareja inicia el viaje a ese reencuentro con el espacio personal, que será siempre reducido en comparación con el de la vida de soltera, es parte de la decisión de ser madres: Entregar en cuerpo y alma para esperar que broten las alas, mientras vamos salpicando nuestra vida con esos momentos que nos ofrecen el reposo, el oasis, la recarga para continuar entregando lo que somos y disfrutar, a largo plazo, de la satisfacción de lo sembrado.
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