Mami, para qué sirve papi?

Hoy escribo sobre un tema peliagudo. Como mujeres vivimos la maternidad de una manera muy diferente a como los hombres viven su paternidad. Por biología, cultura, o programaciones aprendidas en nuestros ambientes familiares de origen, ser madre y padre son dos cosas muy diferentes, (que viva la desigualdad!!!) que suman y aportan al desarrollo de los hijos.
Resumo la maternidad en una palabra: Vínculo, ya que desde el primer momento en que se gesta la vida a través de nosotros, la simbiosis madre/bebé será eterna. Luego del nacimiento, con mucha suerte para el bebé, se inicia la lactancia materna que desde mi vivencia es sinónimo de piel, mirada, sostén, acompañamiento, entrega y sobre todo de desesperación, frustración, cansancio, culpabilidad, ganas de abandonarlo todo para volver a intentarlo todo nuevamente en el modo zombie.
La maternidad para mi ha sido tan hermosa como potente, ya que despertó muchos demonios, miedos y dudas acerca de mi proceso como madre, como jefa de la manada, dadora de instinto e inteligencia emocional a partir del contacto. Un contacto mío y sólo mío hasta que en el momento del colapso aparecieron otros: el padre, los abuelos, el tío, la madrina. Dar la teta es agotador, la maternidad en si es un período de locura, en la que estamos para que otro sea, pero puede ser peor si no aceptas la ayuda de los que te rodean. Puedo escucharte, puedo comprenderte de que nadie lo hace ni lo hará como tú, tus tetas son lo único que puede calmar a ese ser que te reclama, pero al dejar que otros entren, especialmente papá, permitirá que tu peque pueda entender que forma parte del mundo, un mundo que ya existía antes de su nacimiento, permitirá que puedas balancear la relación de uno a uno, a un triángulo en el que dos: papá y mamá sostienen a este bebé y cada uno, desde su experiencia le ofrece lo mejor.
Papi no tiene tus tetas, tu bebé con el tiempo, lo aprenderá y ambos encontrarán maneras de relacionarse, de ser padre e hijo/a, construyendo espacio comunes mientras tu irás sintiéndote fuera de ese vínculo que no se construye con tetas.Tendrás que ser fuerte para evitar que tu ego rompa esa relación especial que te permite a ti volver retomar otros roles que te agradan.
Papi está ahí, o tal vez un familiar, mientras el bebé se da cuenta de que más allá de tu olor hay otros olores, otras experiencias que le enseñarán a sobrepasar la frustración, adaptándose a situaciones nuevas, permitiendo que tu bebé pueda autoregularse. Todos ganan mami, tu ganarás unos minutos tal vez horas para recuperar tu espacio personal femenino, que tanto necesitas para sentirte humana, completamente humana capaz de sostener desde el amor, que entrega al bebé y a su padre lo necesario para que cada uno pueda desarrollar su rol a plenitud.
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