El amor es eterno, especialmente en el conflicto

La observo silenciosamente, respiro buscando la calma en mi interior y pienso: ¿Cómo es posible que de un ser tan pequeño puedan emerger tantas emociones encontradas? Mi negativa a comprar un helado ha ocasionado este torbellino. Respiro profundamente y simplemente la escucho, la comprendo y le digo que aunque esté enojada por su berrinche, mi amor es eterno y la abrazo fuertemente.
Describo un día cualquiera entre mi hija y yo, teniendo claro que la gran encrucijada de ser padres transita entre el amor incondicional y la disciplina. El amor siempre es y será constante, aunque por momentos, nuestros hijos se comporten inadecuadamente y debamos establecer límites claros que conlleven a la frustración de sus deseos y a su reacción emocional que descargue su frustración.
Como padres es importante manejar el amor como una fuente inagotable de sostén, comprensión, escucha, responsabilidad, coherencia y respeto ante lo que son las experiencias que podemos tolerar o no de nuestros pequeños. Amar incondicionalmente supone que como personas completas aceptamos o no ciertas situaciones y tenemos la capacidad de decir NO de manera asertiva, es decir, con firmeza, manteniendo un diálogo abierto sobre las reglas de la casa y sobre las consecuencias negativas al no cumplirlas, estableciendo la sanción al comportamiento, no a la persona que ejecuta la acción.
Tu hijo:a necesita sentirte a tu lado, especialmente cuando hace algo incorrecto. Al tener claro que siempre lo amarás a pesar de sus travesuras, le ayudará a manejar sus emociones pudiendo expresar sus frustraciones, mientras tú,como madre o padre, eliminarás la culpa, valorizarás tu función parental y ambos crecerán como personas que aceptan y ocupan sus roles dentro de la familia.
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